Combined Shape Path 27
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Itxu Díaz: La Agencia de Seguridad Nacional no es el único problema de Tucker Carlson - ¿qué está haciendo Fox News?

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Tío Joe tiene aspecto de ser el típico chico que, de niño, utilizaba la táctica del cernícalo para copiar en los exámenes. Ya sabes, pones cara de bobo, miras al infinito, y te elevas lentamente sobre tus rodillas para tratar de leer el examen del alumno de delante por encima de sus hombros. Yo solo lo hice una vez. Tenía 11 años, creo. Examen de Geografía.

Tenía uno de esos profesores bigotudos, con aspecto de desayunar niños vivos mojados en café solo. Inicié la táctica del cernícalo y, cuando estaba en el punto de máxima elevación, con todo el peso del cuerpo recayendo sobre muslos y rodillas, me dio un tirón en la pierna derecha, me estiré involuntariamente como un gusano en una hoguera, y como un resorte, golpeé mi pupitre lanzándolo sobre la nuca del alumno de delante. Caros, risas, humillación, y dolor en los muslos. Sí: suspendí Geografía por torpe.

Estoy convencido de que esto nunca le habrá pasado a Biden, y que por eso hoy maneja con soltura y naturalidad las tácticas más burdas de espionaje. De un presidente que piensa que la mayor amenaza para Estados Unidos es el terrorismo supremacista blanco, te puedes esperar cualquier cosa. Incluso que haga perder el tiempo a los servicios secretos, mandándolos husmear en los correos electrónicos de Tucker Carlson en busca de algo que pudiera desacreditarlo y acabar con su carrera periodística.

No tengo el placer de conocer a Tucker. Pero imagino sus correos. “Cariño, compra lechuga. Yo llevaré pavo frío”. “Hola. Hace seis meses que les pedí presupuesto para reparar la cañería y seguimos esperando. Hay tanta humedad que me han crecido setas en las toallas. ¿Podrían darse prisa?”. “Cariño, hoy acabaré tarde en la Fox. Olvida la lechuga. Eso es comida para conejos. Tengo hambre. Llevaré hamburguesas. Compra zumo de tomate”. “Esto es un recordatorio para que no te olvides de llamar al idiota de la tubería averiada”. “Cariño, estoy realmente hambriento y seguimos trabajando en la televisión. Olvida también el jugo de tomate, eso es bebida de veganos. Llevaré salsa de queso. Compra nachos o algo con mucha grasa para dippear”. “Hola. Esto es un mensaje para los espías de la NSA enviados por Biden: ¡no me cogeréis vivo, idiotas!”. “¿Conoces algún otro fontanero en la zona de mi casa?”. “Cariño, sigo en la tele. Tengo tantísima hambre que me acabo de comer a un becario. No compres nachos, llevaré dos o tres pizzas barbacoa familiares”.

Supongo que Biden está convencido de que con cosas así podrá destrozar la carrera de Tucker Carlson: es inaceptable que cene hamburguesas con pizza barbacoa y salsa de queso, multiplicando arbitrariamente su huella ecológica y calórica. ¿Qué pensará de esto Greta Thunberg? Pero a la gran mayoría de los americanos no les importa mucho lo que piense una adolescente sueca sin escolarizar.

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Más allá del espionaje, lo grave no es que Biden se comporte con la prensa como el amigo de su hijo Hunter, Xi Jinping. Lo inaceptable es que, en los benditos Estados Unidos de América, el paraíso de la libertad, ante la denuncia de Carlson, la mayoría de los medios estén desacreditando al periodista en lugar de investigar el posible atropello de la NSA. Casi todos han dado por bueno el desmentido gubernamental y no han concedido credibilidad a las graves denuncias de uno de los periodistas más influyentes del país. Ni siquiera en la propia Fox parece haber prestado demasiada atención al asunto. Moraleja: ¡todos al suelo que vienen los nuestros!

Veamos. Las democracias funcionan porque hay un contrapeso al poder. Y ese contrapeso lo ejerce también la prensa. En la medida en que los periodistas se convierten en fanáticos del presidente, se reduce drásticamente la libertad de todos los americanos. No solo de los opositores. De todos.

Ahora ya sabemos que cada vez que alguien denuncie que el gobierno federal está haciendo cosas feas, el pelotón de medios de centro izquierda saldrá ciegamente en defensa de Biden sin ni siquiera investigar lo ocurrido. Es así como se consolidan las nuevas dictaduras, las del totalitarismo silencioso que tan bien explica Rod Dreher en su último libro. En las democracias posmodernas, la izquierda ya no necesita encarcelar a los opositores. Les llega con desacreditarlos con ayuda de los medios, que no son más que su brazo armado de tinta.

Yo, si fuera Tucker, no estaría inquieto por lo que Biden pueda espiar en sus correos. Hay tantas probabilidades de que Tío Joe recuerde algo de lo que ha leído en el correo de Tucker, como de que Scarlett Johanson y yo nos casemos este verano.

¿Crees que la falta de atención que ha mostrado Fox News debería preocupar a Tucker?

Lo que sí me preocuparía es la actitud de los medios en este asunto. Hasta el Walter Matthau de The Front Page sentiría náuseas ante ese servilismo al poder. Y eso, a los periodistas libres, nos deja solos ante el peligro. Y sé que Gary Cooper está bien, pero yo soy más de James Stewart. Por suerte, también soy más de John Wayne que el Winchester 73.

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Itxu Díaz (La Coruña, 1981) es periodista y escritor. En España ha trabajado en prensa, radio y televisión. Inició su andadura periodística fundando la revista Popes80 y la agencia de noticias Dicax Press. Más tarde fue director adjunto de La Gaceta y director de The Objective y Neupic. En Estados Unidos es autor en la legendaria revista conservadora National Review, firma semanalmente una columna satírica en The American Spectator y en Diario Las Américas, y es colaborador habitual de The Daily Beast, The Washington Times, The Federalist, The Daily Caller, o The American Conservative. Licenciado en Sociología, ha sido también asesor del Ministro de Cultura Íñigo Méndez de Vigo, y ha publicado anteriormente nueve libros: desde obras de humor como “Yo maté a un gurú de Internet” o “Aprende a cocinar lo suficientemente mal como para que otro lo haga por ti”, hasta antologías de columnas como “El siglo no ha empezado aún”, la crónica de almas “Dios siempre llama mil veces”, o la historia sentimental del pop español “Nos vimos en los bares”. Su próximo libro es “Todo iba bien”, un breve ensayo sobre la tristeza, la nostalgia y la felicidad, y sale a la venta el 1 de octubre (y preventa el 15 de septiembre).
Birthplace
La Coruña, España
Nationality
español
Books Written
Yo maté a un gurú de Internet, Aprende a cocinar lo suficientemente mal como para que otro lo haga por ti, El siglo no ha empezado aún, Dios siempre llama mil veces, Nos vimos en los bares




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