Artículo de Opinión

Artículo de opinión: nuevas constituciones no afectan las decisiones administrativas de los que gobiernan

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En su libro “Stalin: Waiting for Hitler, 1929-1941”, el profesor Stephen Kotkin narra que en 1936 Joseph Stalin, motivado por cambios en la estructura social de la URSS, comisionó un estudio de constituciones de varios países. Una nueva Constitución reemplazó a la Constitución de 1924 con la aprobación de Stalin, Molotov y otros. En su discurso de radio Stalin afirmó que la nueva Constitución era “la más democrática en el mundo,” y daba derechos de pensión, servicio médicos, y educación, entre otros derechos para individuos. Esta democracia en 1940 produjo 250 millones de galones de bebida alcohólica, arriba de 96,5 millones de galones de 1932. La Unión Soviética tenía más tiendas de licores que la combinación de carnicerías y tiendas de vegetales y frutas.

En “The Nobel Economist who predicted the Soviet Economy would Overtake the U.S.”, Ian Harvey nos dice acerca de que Paul Samuelson — ganador del Nobel Memorial Prize en 1970 y en 1996 la Medalla Nacional de Ciencias y autor de un libro de economía que ha tenido 17 ediciones — proyectó que la economía de la URSS dejaría atrás la de EE.UU. por lo menos en 1984 o a más tardar en 1997. Se rectificó después del 2002 o 2012. Cuando sus predicciones no se hicieron realidad lo atribuyó a “mal clima.” Estuvo incorrecto por sus inclinaciones favorables a la URSS y por ignorar condiciones sociales y consecuencias del comportamiento de la gente. En la edición 13 de su libro escribió que la economía soviética es prueba que la economía de comando socialista puede funcionar e incluso prosperar.

En History.com sobre el colapso de la Unión Soviética, los editores escriben que en 1985 Mikhail Gorbachev al asumir el mando de URSS halló una economía estancada y una estructura política que hizo imposible reformas económicas. Para reducir gastos perjudiciales a la economía, retiró las tropas soviéticas de Afganistán y terminó la carrera armamentista de la guerra fría. En su discurso final dijo: “el sistema viejo se derrumbó antes que el nuevo tenga tiempo para comenzar a funcionar”. La disolución de la URSS terminó sin que nadie culpara o mencionara la Constitución de Brézhnev de 1977 que declaró que el Partido Comunista existía para el servicio de la gente. Terror y miedo mantuvo a los líderes comunistas en el poder por décadas.

En contraste a las tres Constituciones de URSS, la Constitución de los EE.UU. consiste de cuatro páginas escritas a mano en pergamino. Fue firmada por 39 delegados, gente religiosa y moral. Tiene más de 200 años de existencia y desde 1789 tiene adjuntas 27 enmiendas. Su Constitución es imitada por muchas naciones. En CNS News, el profesor de economía en George Mason University, Walter E. Williams, nota que “[e]n 1776, los EE.UU. estaba entre las naciones más pobres del mundo. En menos de dos siglos, nos volvimos la nación más rica del mundo. Estadounidenses que hoy son considerados pobres … tienen más bienes materiales que gente de clase media tan reciente como 60 años atrás”. Las instituciones y la Constitución permitieron que gobernantes tomaran e implementaran decisiones que convirtieron a una nación pobre ser rica y poderosa, con derechos y libertades inigualada en otros países.

En el medio Reason, Nick Gillespie cita a Water Williams que dijo, “¿Somos nosotros tan arrogantes … de pensar que somos diferentes a otra gente alrededor del mundo? … ¿Que diferente somos de Romanos, que se fueron cuesta abajo, o británicos, o franceses o españoles, o portugueses. Estos son grandes imperios del pasado pero se fueron cuesta abajo por más o menos hacer lo que estamos haciendo. Libertad es una situación rara en la historia de la humanidad. La tendencia es para nosotros tener más y más un gobierno que usurpa nuestra libertad”.

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En su artículo en el New York Post, Miranda Devine narra el pacto en el que Joe Biden aceptó el manifiesto de 110 páginas, 50.000 palabras, de Bernie Sanders. Biden pasó a convertirse partidario de la “democracia socialista” de Sanders. El presidente Biden, la vicepresidenta Kamala Harris, el líder de la mayoría del Senado Chuck Schumer, y Sanders, presidente del Comité de Presupuestos del Senado, es la alineación de poder necesaria para obtener una “democracia socialista”, con un solo partido politico. En Daily Journal, Walter Williams escribió: “Los llamados por socialismo del senador Bernie Sanders ha resonado entre muchos estadounidenses, particularmente los jóvenes. … Sus declaraciones no son diferentes a las de Lenin, Stalin, Castro, Chavez y otros tiranos. Sanders dice, ‘Que hagamos la guerra moral y política contra los billonarios … están destruyendo la clase media estadounidense … y necesitamos cambiar la estructura de poder en Estados Unidos y necesitamos terminar la política oligárquica”. Williams termina diciendo “nosotros no debemos ignorar la advertencia de Martin Luther King Jr., ‘Nunca olvidemos que lo que Hitler hizo en Alemania fue legal’”.

Los historiadores no se ponen de acuerdo si habido 190 ó 195 o 250 constituciones en Latino America. La razón por las diferencias es porque en muchos países las enmiendas o revisiones fueron contadas como constituciones. Por ejemplo en Chile se cuentan 7 o 11, en Colombia 6 o 10, en Perú 9 o 18. En un artículo en Council on Hemispheric Affairs, Ryan Eustace, dice que cambios de constituciones con frecuencia indican inestabilidad política. Si las reglas se cambian con frecuencia es difícil para los ciudadanos planear e invertir en el futuro. Opina que no es necesario cambiar una constitución cuando puede ser modificada con enmiendas y reinterpretación por un poder judicial efectivo. Las constituciones en Latino America también son extensas con preferencia a ser específicas. Constituciones largas y específicas requieren frecuentes enmiendas y éstas tienen correlación con alta corrupción y bajo PIB.

Eustace hace referencia a Chile que ha tenido desde 1833 sólo 3 constituciones y está entre los países menos corruptos y su PIB per cápita lo hace uno de los países más ricos de Latino América. Pero ahora el Presidente Sebastián Piñera ha accedido, después de meses de protestas y disturbios, a que se reescriba la Constitución. Como las 190 o 250 constituciones de Latino America, la constitución no es responsable por la malas o buenas decisiones y acciones de los que gobernaron Chile después de Augusto Pinochet.

Pedro Pizano de The Washington Post escribe que la constitución creada con Pinochet en el poder fue modificada aproximadamente 140 veces. Con el gobierno del presidente socialista Ricardo Lagos la constitución tuvo 54 reformas. Después de poner su firma en ella, declaró que “a partir de entonces, Chile tendría una Constitución verdaderamente ‘democrática’ que ‘uniría a todos los chilenos’”. Los cinco presidentes de izquierda y el derechista Piñera que han gobernado después de Pinochet solo se preocuparon por la economía; y son ellos los causantes de la crisis sociales de Chile, no la Constitución.  Fueron sus deficiencias administrativas la causa de las protestas y disturbios que han dejado daños estimados en 1.400 millones de dólares. Con sarcasmo Pizano pregunta “¿Son las personas que escribirán la próxima Constitución más sabias que las que redactaron la actual?”

¿Crees que la Constitución de EEUU es buen ejemplo para seguir?

Para parafrasear a Walter Williams, la Constitución es como el reglamento del fútbol. El réferi y asistentes son el Tribunal Supremo. Los jugadores saben el significado de las tarjetas amarillas y rojas. Las decisiones y acciones de los jugadores determinan el resultado final. El partido termina con los jugadores aceptando el resultado, dándose la mano entre ellos y al réferi y sus asistentes. Los aficionados en el estadio, unos tristes y otros alegres, aceptan el resultado y se van a sus hogares.

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David Echevarría Landauro, originario de Lima, Perú, se mudó a los Estados Unidos en 1958 y poco después obtuvo un trabajo como mesero en un club de negocios privado en Manhattan donde sirvió a Richard Nixon, David Rockefeller, la esposa de Nelson Rockefeller y dos empresarios cubanos que fueron exiliados por Fidel Castro. Sin embargo, pronto llegó a la conclusión de que no quería ser camarero por el resto de su vida. Después de terminar sus estudios universitarios, decidió convertirse en ciudadano estadounidense. En la escuela de posgrado, tuvo la oportunidad de trabajar con Norman Bailey y Ronald Schneider. En 1980, Echevarría regresó a Perú donde comenzó a dar clases a nivel universitario. En 1983, después de regresar a los Estados Unidos, trabajó como contador y luego como director de auditorías internas en un hospital. Terminó sus años de trabajo como director financiero de Daytop, una organización sin fines de lucro en Nueva York.
Birthplace
Lima, Peru
Education
Títulos universitarios de: Queens College of the City University of NY: Licenciatura en Contabilidad, Maestría en Ciencias Políticas y un Master Certificate LA., y Graduate Center de CUNY en NYC con Phd (abd) en Ciencias Políticas.